Barcelona

Barcelona es una ciudad, que por motivos sentimentales, a mí me emociona.
Después de más de 14 años he vuelto a visitarla. Excursión rápida, un solo día, muchas cosas que ver y que hacer en muy poco tiempo 
Nuestra experiencia ha sido espectacular, desde los vuelos que han sido super puntuales a la interacción que hemos tenido con los barceloneses.
Nuestra primera parada fue en la Sagrada Familia, por fuera, no teníamos tiempo de hacer colas. La primera impresión, cuando sales del metro es "¡Buah!, es más espectacular de lo que se ve en pantallas", realmente me quedé sorprendida, sin palabras, y enfadada, ya que está toda vallada por las obras que se siguen realizando. Las fachadas, todas y cada una de ellas, son espectaculares. Es gigante, mires por donde mires te sorprendes. Creo que nadie sabrá que pasaba por la mente del gran Gaudí, porque, estoy segurísima, que esta mente era totalmente diferente a las mentes mayoritarias. ¡Guau!
Nuestro segundo paso iba a ser visitar el parque Güell desde fuera. Miramos el mapa y, tan solo, está a 35 minutos, andando, desde la Sagrada Familia.... ¡Sorpresa! Todo subida... No podíamos parar de reír porque, a los 10 minutos, ya no podíamos con nuestra alma. El corazón a tope, y el tiempo no avanzaba. Ahí, una señora escuchó nuestra conversación: "-habría que buscar una parada de autobús, porque esto se está haciendo muy difícil- yo respondí, -solo está a una media horita, no puede ser tan difícil", la señora nos dice que era mucho mejor coger un autobús, que si ya estábamos con la lengua fuera, no íbamos a llegar a ninguna parte. Un señor que la escucha, nos indicó, muy amablemente donde estaba la parada del autobús, incluso nos acompañó hasta la esquina anterior y nos comentó que, después de la visita al parque, fuéramos a los búnkeres, que la vista era impresionante. Nosotras, como "expertas" viajeras le dijimos que el parque lo veríamos desde fuera, y ya nos dijo que subiéramos,.directamente, a los búnkeres, porque, o pagas para ver el parque Güell o no ves nada.
Le hicimos caso, ya se sabe, el vecino sabe más que la IA está que nos guiaba.
Subimos, desde la parada del autobús, queda un buen trecho hasta llegar a esa maravilla de la construcción bélica. La foto de arriba está tomada desde esa ubicación. Allí nos encontramos con bastante gente, pero ni mucho menos había aglomeración. La gran mayoría de las personas que vimos eran vecinos de la ciudad, y, otros, españoles como nosotros. No había mucho extranjero.
Entramos en uno de los búnkeres, el que servía de descanso a los soldados, allí han montado una pequeña exposición sobre lo que fue la defensa de Barcelona durante la guerra civil. Realmente te pone los pelos de punta. En la guerra nadie gana, todos pierden, y el que más pierde, es el pueblo. La ciudad fue devastada.
Total, después de recuperarnos de la subida (cuando ya podía respirar estaba en 130 pulsaciones), teníamos que empezar la bajada porque había que continuar.
Con el autobús fuimos a plaça Catalunya, a mí me decepcionó, por un motivo que no tiene relación. Había una feria gastronómica y no podías disfrutar de la plaza y del entorno. Pero bueno, que se le va a hacer. Bajamos por la Rambla, ¡No cabía un alfiler!, hasta la mitad, más o menos, vimos el mercado de la Boqueria, imposible acercarse a la entrada. Y, nos fuimos en en metro hasta el centro comercial "La maquinista", ¡Que barbaridad!, eso no era un centro comercial, eso era una ciudad comercial. Allí comimos y nos fuimos, porque el tiempo ya iba en nuestra contra. Desde ahí, autobús y metro hasta el funicular de Montjuic, teníamos el tiempo justo para subir y bajar en el mismo teleférico, pero ¡Oh! Sorpresa, el horario de verano del teleférico no ha empezado, por lo que, ya sin tiempo para subir al castillo de Montjuic, paseamos por el parque de al lado de la estación del 🚠 y pillamos el primer autobús que nos llevara a plaza de España, para poder continuar ruta, en otro autobús, hasta el aeropuerto.
El día acabó como había empezado, con risas y agotamiento, pero, una experiencia, realmente, maravillosa y con ganas de volver.
Es verdad que nos faltó tiempo, pero cumplimos con la misión de desconectar de los problemas que nos persiguen día a día, pudimos disfrutar de buena comida y conocimos a vecinos que nos ayudaron y nos hablaron con cariño. Así que, el año que viene, si todo va bien, la excursión será de dos días en otro lugar, pero a Barcelona, volveremos, con más tiempo, o el mismo, pero para ver lo que nos faltó.

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