Cuando puedes, debes
Si, lo digo y lo repito, si puedes, DEBES, no lo dudes.
A punto estuve de no viajar, por un problemilla de salud familiar. En un momento dado "me obligaron" a irme, ya estaba todo organizado, todo pagado, solo faltaba la decisión final, la decisión de salir. Y, si, tomé la decisión correcta. Me fui, con mi hijo, con amigos, y, disfrutamos, mucho, más de lo esperado, y, el enfermo mejoraba día a día, minuto a minuto. Así que, solo puedo decir GRACIAS a quien me "obligó" a seguir adelante, GRACIAS al apoyo de esos amigos que hicieron que me riese como hacia tiempo que no me reía.
Y, ahora sí, Andorra la Vella es fea, pero las montañas andorranas son maravillosamente hermosas. Si vais allí no lo dudéis, id a Naturland, principalmente si tenéis niños y adolescentes, aunque, como adulta disfruté como una pequeñaja. No dejéis de ir al mirador Roc del Quer, unas vistas maravillosas, un mirador en el que puedes admirar la grandeza de los Pirineos.
No os olvidéis, tampoco, de disfrutar unas horas en Caldea, un lujo que sin ser tan espectacular como debería (está rodeado de edificaciones en lugar de naturaleza) es una gozada extrema, siempre y cuando, claro está, te guste estar en remojo.
Alguien me pregunta que si volvería, sin dudarlo, respondo, aunque no por la ciudad, sino como punto de partida para disfrutar de las maravillas naturales que nos ofrece
Me quedó mucho por ver, mucho por hacer,
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