Cuando te recuerdo, siempre miro la misma foto, una foto que me inspira, que me recuerda cuanto te quería y cuanto me querías. Todavía oigo tus pisadas, siento que olfateas la puerta de la terraza, a veces, hasta oigo a tu pulpito o a la botita, tus juguetes favoritos.
Hoy, 15 años después de tu partida, todavía te echo de menos. Sé que habrá personas que no me entenderán, sé que las hay, que sí comprenderán la falta que me haces.
No he podido sustituirte, no he podido tener otro peludito, no puedo soportar, de nuevo, el dolor que tu partida me dejó.
Yo sé, que no había otra decisión posible, pero, ojalá todavía estuvieras aquí, sé que no es posible, tu vida, siempre debía ser más corta que la humana, creo que, simplemente, porque diste todo tu amor y no te quedaban fuerzas para más.
Tú conociste al bebé, tiene tu carácter, es arisco e introvertido, solo quiere a quien cree que debe querer, o, al menos, lo demuestra solo a quien cree que siente que tiene que demostrarlo. Es complicado, y tú no estás ahí para escucharme, del mismo modo en que me escuchaste cuando lo estaba pasando tan mal.
La vida, en general, me sonríe, obviamente me faltan muchas cosas, pero tengo una familia que enamora, amistades y muy buenos momentos.
Me faltas tú, también me faltan personas que tú conociste y otras a las que no llegaste a conocer.
Yo no te olvidaré nunca, espero, que desde el cielo de las mascotas, tampoco me olvides tú

Comentarios
Publicar un comentario