Viento, ilusión, alegría
Hoy voy a contaros la historia de unos niños que jugaban con el viento. Una soleada mañana, dos hermanos, cogidos de la mano y mirándose el uno al otro, subieron a un gran barco que les iba a llevar a vivir una gran aventura. Cómo bien os decía, entraron en el barco, se acomodaron con su mamá en un cómodo camarote y esperaron a hacerse a la mar para un viaje que iba a durar 7 horas, 7 interminables horas, en los que, presentían, se iban a aburrir de lo lindo. Su mamá, que siempre está pendiente de sus hijos, lo tenía claro, y había preparado una gran bolsa con juegos, comida y, porque no, alguna pantalla. Empezaron la travesía en ese pequeño, pero cómodo camarote, jugaron y vieron el principio de una peli, pero, el espacio no les dejaba moverse, así que, como el mar estaba en calma, decidieron subir a la cubierta exterior. Al abrir la puerta tuvieron que hacer fuerza, mucha fuerza, parecía que alguien no les dejaba abrir. Ayudándose, entre los dos, consiguieron abrir la pes...