Un sueño
Había una vez, una niña chiquitita, pequeñita, que lloraba sin parar. Está pequeña niña se sentía sola, abandonada y menospreciada. Su cara era una enorme catarata, ¡Lágrimas por doquier! ¿Por qué lloras, muchachita?, le pregunté sin muchas esperanzas de escuchar su respuesta. Ella, hipando, sacando fuerzas de donde no creía tener, me miró a los ojos y me dijo que había perdido lo más valioso de su vida. Yo la observaba, no veía que le faltase nada, pero ella seguía diciendo que había perdido su vida. Poco a poco me dejó abrazarla, darle cariño, un cariño que en ese momento no tenía. - mi niña, no llores más, lo más importante de tu vida eres tú, y tú estás aquí. Llora, patalea, grita, suéltalo todo, después, descansa, respira y vuelve a mirarte, vuelve a ser tú, vuelve a dejar que brille tu sonrisa, no dejes que estos ojitos se apaguen. - ¿cómo me voy a mirar si soy tan poca cosa? - me decía sin dejar de hipar. - ¡Por qué tú eres lo más grande!, el espejo te mostrará tu exterior, pero...